5 TRASTORNOS ALIMENTARIOS QUE SON CONSECUENCIA DE NUESTRAS EMOCIONES

Detrás del simple hecho de tomar un yogurt para satisfacer tus ganas de comer o de cerrar el tarro de la mermelada una vez que estás satisfech@, en tu organismo y en particular en tu sistema nervioso central, hay una cascada de reacciones químicas.

Cuando los alimentos llegan al cuerpo, o cuando sientes la necesidad de comer los receptores lo registran a través de las células nerviosas, entonces se producen modificaciones eléctricas o bioquímicas que son captadas y transmitidas al cerebro por las hormonas  que circulan en la sangre y que ponen a los diferentes órganos en contacto entre sí.

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A nivel del cerebro propiamente dicho, hay diferentes zonas que actúan en el comportamiento alimentario, dichas zonas se comunican entre sí y con el resto de tu cuerpo a través de los NEUROTRANSMISORES, sustancias secretadas directamente en tu cerebro como la dopamina, la serotonina, la melanocortina, la coliberina, la galanina, etc. Entre estas zonas implicadas el HIPOTÁLAMO es el verdadero director de orquesta de todas tus secreciones hormonales, el SISTEMA LÍMBICO (sede de tus emociones) está permanentemente relacionado con el HIPOCAMPO, que gobierna gran parte de tu memoria, y es este hecho el que explica por qué nuestras emociones pasadas, en especial las vivencias infantiles tengan que ver con tus aumentos de peso en la edad adulta.

Existen varias HORMONAS implicadas en el aumento de peso como:

  • La insulina que sirve para almacenar azúcar
  • La cortisona y sus derivados afectan el estado de ánimo y en particular el estrés, también actúan sobre la distribución de la grasa favoreciendo especialmente una sobrecarga de grasa en el abdomen y en la espalda
  • La leptinaque proviene directamente del tejido adiposo, es la encargada de señalar la saciedad
  • La grelina es una hormona que secreta el tubo digestivo antes de comer y estimula el apetito mientras que, la obestatina te quita el hambre

Las hormonas se combinan entre sí y con la acción de los neurotransmisores actúan sobre tus emociones constituyendo las vías de acceso al sobrepeso emocional.

Como ya te he explicado en otras ocasiones, tus emociones influyen en la cantidad y en la calidad de tus alimentos y obviamente los TRASTORNOS emocionales provocan alteraciones en tu comportamiento alimentario que a su vez favorecen el aumento de peso.

Los trastornos más frecuentes del comportamiento alimentario son los siguientes:

EL PICOTEO:

Sentados frente a la tv, al final del día, o soñando despiertos hojeando un arevista, TRAGAMOS sin pensar y sin tener hambre, mientras van desfilando la imágenes, pastas, dulces o galletas de aperitivo.

Este comportamiento tan frecuente es una situación de regresión a un estado oral, semejante a la actitud de un niño de pecho que, harto y adormilado, continúa mamando por inercia. No se trata de la respuesta a una necesidad, aquí sólo se busca el placer pasivo.

EL ANSIA:

El ansia es una sensación imperiosa de hambre pero sólo por alimentos concretos y que te gustan, también puede definirse como “hambre de perro” y la persona afectada no se percibe así misma como psicológicamente débil por ceder al antojo por lo que no vive con un sentimiento de culpabilidad como es el caso de las crisis bulímicas.

Responder al ansia engullendo a toda velocidad pasteles o embutidos es como si te metieras un shot de azúcar o serotonina, el neurotransmisor que aumenta significativamente después de haber ingerido masivamente sustancias azucaradas o saladas y que provoca la sensación de bienestar. 

Desde la perspectiva psicológica, ¿por qué no intentamos devorar emocionalmente otra cosa que no sea comida? Por ejemplo ¿por qué no besas a la persona que te gusta si tienes ocasión de hacerlo, o le das un abrazo a ese compañero con el que te entiendes tan bien o vas al cine a ver una película de terror (que al provocarte estrés hace que liberes azúcar a la sangre a través de la secreción de adrenalina) obviamente sin los nachos ni las palomitas? De lo que se trata es de provocar una emoción fuerte y agradable que, sin aportar calorías, te haga liberar serotonina.

Tu tarea es encontrar esa situación o situaciones  susceptibles de activar una emoción fuerte, positiva y útil que sustituya a la comida como liberador de la serotonina.

EL SÍNDROME DE ALIMENTACIÓN NOCTURNA:

Las señales de este trastorno son: levantarse en plena noche o madrugada medio dormid@ para ingerir una importante cantidad de alimentos, generalmente con alto contenido de azúcar y grasa sin casi acordarte de ello al despertar, lo que algunas veces está relacionado con el sonambulismo, con frecuencia las persona que padecen esta situación se muestran ansiosas, estresadas y coléricas, este síndrome afecta al 5% de los niños obesos y sobre todo a los adolescentes que se muestran somnolientos durante el día y comen por la noche, sin que nadie pueda reprenderlos por los modos o el contenido de la comida.

LA HIPERFAGIA

Este comportamiento alimentario se caracteriza por un exceso regular tanto de la cantidad de comida en tu plato como por el modo en que la llevas a tu boca (grandes cucharadas, bocados a un ritmo muy rápido y masticaciones breves), otra característica de este trastorno es que al menos dos veces por semana (pero a menudo más) se hacen atracones de proporciones desmesuradas, que van mucho más allá de la saciedad al tiempo que se es incapaz de dejar de comer. 

Probablemente la hiperfagia esté fomentada por hacer regímenes hipocalóricos demasiado estrictos o que te obligan a dejar algún nutriente calórico (sobre todo los carbohidratos como en las dietas keto o de choque) sin apoyo psicológico pues con frecuencia la hiperfagia está asociada con trastornos afectivos como la TRISTEZA crónica, cambios de humor y ansiedad.

LA BULIMIA

Las personas bulímicas son incapaces de dominar los impulsos que les llevan a comer y el sentimiento de culpa y vergüenza tras ingerir muchos alimentos les obliga a usar purgativos (laxantes, diuréticos, dietas de choque, pastillas adelgazantes, etc.) y a provocarse vómitos para prevenir el aumento de peso. Los bulímicos tienen cerca de 15 episodios de atracones y vómitos por semana y aunque su peso es normal (por lo que resulta muy difícil diagnosticar) en un solo atracón pueden llegar a consumir de 10,000 a 40,000 calorías.

Este trastorno afecta a los jóvenes y al igual que la anorexia se manifiesta con más frecuencia en las mujeres en la media de edad de los 19 años. Los factores que intervienen en su aparición son numerosos y en ocasiones difíciles de determinar pues son de naturaleza biológica, psicológica y social que desvirtúan la visión que la persona tiene de sí misma y responde con un gran MIEDO a engordar. 

En esta enfermedad se pueden distinguir dos subtipos; el purgativo que es el enfermo que recurre a los vómitos u otros métodos purgativos para evitar el aumento de peso y por otra parte tenemos al no purgativo, que es aquel que utiliza métodos como el ayuno o el ejercicio físico compulsivo para evitar el aumento de peso.

Generalmente la bulimia se manifiesta tras haber realizado numerosas dietas dañinas (de moda) sin control profesional, el 50% de los casos de anorexia desembocan en bulimia pues la limitación de alimento lleva a un fuerte estado de ansiedad y a la necesidad patológica de ingerir grandes cantidades de alimento.

Las consecuencias clínicas son arritmias cardíacas que pueden desembocar en infartos, deshidratación, síndrome de colon irritable, reflujo gastrointestinal, hernia hiatal, pérdida de masa ósea, perforación esofágica, roturas gástricas y pancreatitis.

Como puedes ver, detrás de cada trastorno alimenticio hay una o varias emociones descontroladas que son la causa de tu compulsión por comer, ahora bien…

¿Cómo evitar que tus emociones te hagan comer?

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Tomando en cuenta que tenemos cuatro emociones básicas, las cuales ya hemos definido anteriormente, veamos cómo podemos abordarlas para evitar que impacten lo menos posible en nuestra salud, específicamente en la relación que tenemos con la comida.

1-El miedo, se trata de descubrir los factores que te producen miedo, y de evitarlos o aprender a hacerles frente. A veces conviene modificar el modo de vida con el fin de limitar la influencia de esos factores, (por ejemplo mudarse, cambiar de trabajo, alejarse del entorno, etc.) pero la mejor manera de quitarse cualquier miedo es hacerle frente, si viene de una amenaza enfrentala, si es miedo a la soledad, aprende a vivir contigo mism@. Existen terapias psicológicas para combatir el miedo crónico, así, las terapias conductistas proponen exposiciones progresivas en el tratamiento de las fobias, a fin de crear una habituación y un descondicionamiento del miedo añadiendo el aprendizaje de técnicas apropiadas para atajar las manifestaciones de ansiedad en general. Tenemos por otra parte las terapias psicoanalíticas, que luchan contra los orígenes de tus miedos y el sentido oculto que tienen en tu historia para facilitar su eliminación.

2-La tristeza, primero tienes que ser consciente de que la sociedad actual es poco tolerante frente a esta clase de emoción, aún y cuando esté plenamente justificada, y lleva al individuo a enmascararla, de hecho, muchas personas creen que el mejor modo de luchar contra su tristeza consiste en hacer como si no existiera, la reprimen y entonces dejan de lado este sentimiento sin permitirle expresarse y de este modo se engañan ya que corren el riesgo de que dicha tristeza se manifieste de modo inadecuado e inesperado como depresión o sobrepeso. La tristeza no es inútil, te ayuda a poner un freno a una existencia que a veces se desboca, te permite reflexionar sobre ti mism@, concentrarte en aspectos olvidados o ignorados de tu propia vida, tomar consciencia de tus errores y extraer enseñanzas de ellos. Así, gracias a la pausa que te impone, el cuestionamiento que posibilita y la reorientación de tu modo de vida, puede prevenir el estrés crónico por lo que procurar contenerla cueste lo que cueste mediante alimentos o medicinas impide este reajuste y la evolución emocional que propicia. El medio de abandonar la tristeza consiste en dejar que se exprese, en buscar sus orígenes actuales y pasados, en consolarse como si estuvieras consolando a un amigo y en utilizar cada gramo de energía positiva conservada o resurgida para dirigirse hacia aquellos pensamientos, acciones y personas que te procuren bienestar.

3-La cólera se expresa en forma de irritación, arrebato, exasperación impaciencia, indignación, irritabilidad o furor, es una reacción violenta y agresiva a un profundo descontento, este descontento es provocado por el sentimiento de ser alcanzad@, herid@ o agredid@ no sólo externamente, sino frecuentemente en tu ser más profundo. Para que no te provoque sobrepeso emocional, es aconsejable no sofocarla sistemáticamente ni por supuesto, exteriorizarla de manera violenta, sin freno alguna. Lo ideal es verbalizarla, explayandote en lo que sientes ante un ataque o una situación, también resulta aconsejable realizar algún tipo de actividad física (al igual que la cólera, los deportes intensos liberan adrenalina, pero también inducen la producción de endorfina que te relaja, reduce tu frecuencia cardiaca y la tensión arterial) o en su defecto practicar algunas técnicas de relajación y lo más sano es encontrar un interlocutor que pueda oírte expresarla sin hechar más leña al fuego, ni desaprobarla, culpandote por estar colérico.

4-La alegría, pasajera por definición, el sentimiento de alegría tiene un impacto real y beneficioso sobre el peso, siempre y cuando no esté sometido a una discontinuidad demasiado marcada. En efecto, los momentos de alegría breves y violentos surgidos en un terreno minado de tristeza, al final acaban por no ofrecer más que un magro provecho para la pérdida de peso. En el caso extremo, las personas que presentan alternancias de bienestar eufórico con una profunda tristeza o inquietud, se ven fácilmente sometidas a descontroladas variaciones de peso. Cuanto más extrema sea una alegría, más fugaz será. Por lo tanto, no debes aspirar a tener picos máximos de alegría sino a un estado de alegría constante y sereno que es más propicio para la pérdida de peso, una sucesión de pequeñas y sencillas alegrías te dará la fortaleza emocional para INICIAR y CONTINUAR un programa de pérdida de peso. La alegría depende tanto de lo que eres como de lo que te ocurre, no está en las cosas, sino en ti mism@. Mientras que el entretenimiento afecta sólo la superficie de tu ser y apenas tiene impacto sobre la liberación emocional del sobrepeso, la alegría está en plena armonía con la vida interior y moviliza la imagen que tienes de ti mism@.

Para concluir…

Engordar no sólo es cuestión de calorías o de ejercicio físico; es también una cuestión de emociones

Las emociones negativas, cuando son demasiado frecuentes. demasiado intensas e insuficientemente compensadas por emociones positivas, engendran sobrepeso emocional. 

Las emociones afectan tu elección de alimentos, tus comportamientos alimentarios y directamente al almacenamiento de grasa, y esto es válido tanto para niños como para adultos. Independientemente de tu educación, el análisis de tu personalidad y de tu historia individual constituye la base de posibles remodelaciones internas y es el primer paso hacia nuevos condicionamientos, nuevas fuentes de placer, nuevas percepciones y en consecuencia nuevas posibilidades sobre ti mism@ y sobre el mundo que te rodea.


Si tienes dudas o buscas ayuda respecto a este tema te recomendamos leas nuestra nota anterior «¿QUÉ ES EL SOBREPESO EMOCIONAL?»  o contactamos dando click aquí o en el ícono de Whatsapp.


ULISES ESCOBEDO

  • Licenciado en Nutrición y Ciencias de los Alimentos
  • Especialista en Nutrición Deportiva, Prevención y Tratamiento de la Diabetes
  • Especialista en Nutrición Deportiva, Prevención y Tratamiento de la Diabetes
  • Licenciado en Entrenamiento Deportivo
  • Especialista en Atletismo y Fitness


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